El elevadorista hizo bajar el ascensor a toda velocidad, y luego aplicó el freno de repente, de modo que el elevador se detuvo con la misma violencia que si hubiera golpeado el piso. Pregunta el tipo a la señora que iba ahí: “¿Me detuve con demasiada brusquedad?”. “No, -responde la dama fríamente-. Siempre acostumbro llevar los calzones en los tobillos”... Babalucas fue por primera vez a una corrida de toros, con un amigo. El matador hizo una buena faena, y la gente comenzó a gritar: “¡Vuelta al ruedo! ¡Que le dé una vuelta al ruedo!”. “Oye, tú -le sugiere Babalucas a su amigo-. Gritemos nosotros también. Si ése le da la vuelta al ruedo quedaremos del lado de la sombra”... Se estaba construyendo el campanario de la iglesia. Un pobre albañil cayó del andamio y perdió la vida. El señor cura