La guapísima vendedora de utensilios de cocina, una morenaza exuberante y curvilínea, le pregunta al señor que abrió la puerta: “¿Está en casa su esposa?”. “Sí está -responde el tipo-. ¿Podrías volver más tarde?”... Eglogio, granjero joven, nunca había ido a la gran ciudad. Fue por primera vez, y visitó un bar de rompe y rasga. Ahí vio a una mujer alta y fornida. Fue hacia ella y le dijo: “¿Me acepta usté una copa?”. La mujer lo miró con desdén y contestó: “¿No tienes ojos? Soy lesbiana”. “¿Qué es eso?” -pregunta desconcertado el mocetón. “Te lo diré -replica ella-. ¿Ves aquella linda muchacha que está en el extremo de la barra? Pues me gustaría hacer el amor con ella”. El granjero pone cara de bobo. “¿Qué te pasa?” - pregunta la mujer. Responde el mocetón: “Acabo de descubrir que yo tambi