El atrevido galancete llevó a la ingenua muchacha a un apartado paraje penumbroso donde solían juntarse las parejas. “¡Qué bueno que me trajiste aquí, Afrodisio! -dice con cándida alegría la muchacha-. ¡Me gusta oír el canto de los grillos!”. “No son grillos, Susiflor -le aclara el labioso galán-. Son zippers”... Le decía el cínico sujeto a un amigo: “No tomes nada en serio. Recuerda lo que dice la canción: ‘La vida es un cabaret”‘. “Sí, -responde el otro con voz sombría-. Y yo no tengo ni para pagar el cover”... Le comenta un tipo a otro: “Necesito hacer algo. En la casa mi mujer lleva los pantalones, mi hijo me agarra los trajes y las corbatas, y Hacienda me quitó hasta la camisa”. Le pregunta el amigo: “¿Y qué piensas hacer?” pregunta el amigo. “No sé -contesta el otro-. Supongo que ten