Babalucas fue a un bar para solteros. En la barra miró a una dama de buena catadura cuya actitud indiciaba proclividad a ejercicios de concupiscente lascivia y lúbrica pasión. Babalucas se dirige a ella. "-Encantadora señorita: ¿puedo ofrecerle una copa?''. Hosca y desdeñosa responde la mujer: "-Conmigo pierdes el tiempo, compañero. Soy lesbiana''. Babalucas no sabía mucho de alternativas sensoriales. Todo lo que no fuera la posición del misionero le era ajeno. Así, pregunta con expresión de alelamiento: "-¿Qué es eso de lesbiana?''. "-Mira -le dice la interfecta-. ¿Ves a aquella muchacha de estupendo cuerpo que está allá? Pues me gustaría ir con ella a la cama''. "-Entonces no hay problema -declara Babalucas-. Yo también soy lesbiano''... La criadita andaba llorando por las habitaciones.