Con su mentira a cuestas sigue en su incierto camino López Obrador. Bien sabe que defrauda cuando de fraude habla, pero no puede ya dar marcha atrás, ni asumir la responsabilidad que le toca por haber desesperanzado a aquellos para quienes dijo ser un rayo de esperanza. Su soberbia lo perdió, y él todavía no se encuentra. Sigue aferrado a sus mitos; se empecina en tocar una y otra vez el mismo disco, cada vez más gastado y cada vez más oído. El título del libro que escribió, y que a muy pocos ha interesado, se divide entre la ficción absurda y la arrogancia ciega. Una nueva invención, la de "la mafia", sustituye a la manida cantaleta del "compló". Y la baladronada: "Sólo le han quitado una pluma a nuestro gallo", no sólo es risible por su despego absoluto de la realidad, sino sigue mostran