El señor y su esposa viajaban en el tren. Al llegar la noche ambos se dispusieron a dormir. De pronto dice ella en la oscuridad del vagón: "Serventesio: un hombre quiere meterse en mi litera”. "Cállate y déjame dormir -le responde el señor entre dormido y despierto-. Ha de ser tu imaginación”. A la mañana siguiente el marido le dice a su mujer: "Te ves cansada y ojerosa, Burcelaga. Debes haber dormido mal”. "Sí -contesta ella-. Toda la noche tuve encima a mi imaginación”... Una mujer de lengua viperina le dice a su vecina: "Mi criada es muy vulgar. Usa el mismo perfume que tú”. Responde la otra: "Sí que ha de ser vulgar. Todo el barrio sabe que usa el mismo marido que tú”... El cazador blanco, habitante del bosque canadiense, se puso a partir leña con afán, pues el invierno se acercaba. Pa