De pronto la vida se detiene y te hace un cariñito, como la madre al niño o el amo a su cachorro. Quedas ungido con el santo óleo de la bondad humana, y eso es como una brisa en el camino, y puedes luego retomar el paso con alegría renovada. Eso me sucedió hace días, por eso traigo una sonrisa de alma. Sucede que hay una revista de mucha calidad que se llama “Empresarialmente”. La dirige Adrián Arévalo. Trata temas de energía, transporte y negocios, y es de lectura obligada para quienes trabajan en esos importantes campos. Sus colaboradores son todos de la más alta calidad. Pues bien: en su último número la revista trae un artículo de esa adorable señora que es Gaby Vargas, cuyo talento sólo es equiparable a su belleza y su bondad. Ese texto se llama “Risa y buen humor”. En él dice Gaby lo