Internacional lunes 25 de jun 2007, 9:10am - nota 6 de 13

Aumenta reclutamiento de hispanos en Ejército de EU

Por: AP/WASHINGTON, EU.


De 2003 a 2006 se incrementó 22.22 por ciento la cifra de reclutas de origen hispano en las cuatro Fuerzas Armadas de ese país.

El reclutamiento de hispanos a las cuatro Fuerzas Armadas de Estados Unidos ha aumentado casi una cuarta parte desde las guerras de Irak y Afganistán, mientras que el de negros se ha reducido, según datos del Pentágono.

Según datos del Pentágono, el número de hispanos que se ha unido a las filas de las cuatro Fuerzas Armadas, tanto en servicio pleno como de reserva, creció de aproximadamente 27 mil en 2003 -el año en que empezó la invasión de Irak- a más de 33 mil en 2006, un aumento del 22.22%.

Entretanto, el número de negros que se une a las filas de las Fuerzas Armadas se ha desplomado en más de una tercera parte desde que comenzaron las invasiones a Irak y Afganistán, mientras aumentan las perspectivas laborales en Estados Unidos y esas guerras se han vuelto más impopulares.

Según los datos del Pentágono, hubo casi 51 mil 500 reclutas negros nuevos para servicio pleno y de reserva en 2001. Ese número cayó a menos de 32 mil en 2006, un declive del 38%.

Los datos indican que el declive de reclutas activos ocurre en los cuatro servicios militares. El desplome es aún más notable cuando se incluyen la Guardia Nacional y las Fuerzas de la reserva.

Cuando sólo se cuentan las tropas en servicio pleno o “activo”, el número de reclutas negros fue de más de 31 mil en 2002 y bajó a 23 mil 600 en 2006, casi un cuarto menos. El declive es particularmente severo en las filas del Ejército.

Los resultados reflejan una creciente impopularidad de las guerras, particularmente entre las familias y aquellos adultos de raza negra que ejercen influencia sobre los estudiantes de bachillerato y universidad que contemplan al Ejército como un lugar para servir a su país, elevar su educación o desarrollar una carrera.

El comandante general de la Marina, James T. Conway, admite que el derramamiento de sangre en Irak -donde han muerto más de tres mil 540 soldados estadounidenses- es el mayor disuasivo para los candidatos a reclutas.

La tendencia de reclutamiento de hispanos es mixta según el servicio armado, con más ingresos en el Ejército en 2006 que en 2001 y menos en la Infantería de Marina en el mismo periodo.

Las estadísticas de la Infantería de Marina muestran que el número de hispanos que prestaron servicio en esa rama bajó, de 23 mil elementos en 2001 a casi 22 mil este año.

El mayor Wesley Hayes, vocero de la oficina de reclutamiento de la Infantería de Marina, dijo que esa Fuerza Armada está trabajando para tratar de persuadir más a los padres hispanos y a otros adultos con capacidad para influir en los jóvenes reclutas potenciales.

En semanas recientes, agregó, su oficina creó una página de Internet en español dirigida a los padres de familia.

Nueva Jersey, EU ‘Somos como dos extraños’

Rosa Cabezas estaba nerviosa. Su esposo Carlos, soldado de la Guardia Nacional de Nueva Jersey, regresaba de Irak después de casi dos años de ausencia y ella se preguntaba con temor cómo su pareja de casi seis años se adaptaría a la familia y la vida que dejó para servir a su país.

“Estoy emocionada, pero más que nada nerviosa”, dijo Cabezas, de 33 años, en su apartamento, en la víspera del regreso de su esposo. “Somos como dos extraños, tenemos que volver a conectarnos, empezar otra vez de cero como pareja”.

Para los cónyuges, el regreso del soldado es fuente de alegría y a la vez de temor. Tanto el soldado como la familia han cambiado durante los meses de separación.

En ese lapso, Rosa Cabezas dio a luz a un varón, Kael, a quien su esposo vio una sola vez durante sus vacaciones el año pasado, a la vez que criaba a su hija de cinco años, Kaira.

Aunque podía hablar con su esposo por teléfono una o dos veces por semana y se comunicaba por correo electrónico, las decisiones cotidianas recaían sobre sus hombros.

Fue un proceso difícil que hizo de ella una persona más fuerte e independiente, pero ahora se pregunta qué dirá su esposo sobre algunas de las decisiones que tomó.

Después de meses de espera y angustia, en un parque de estacionamiento atestado de gente que agitaba banderas y aplaudía, Rosa vio a su esposo: “¡Ahí está papá! ¡Carlos!”

“Estar lejos de ellos es lo peor”, dijo Carlos Cabezas, mirando a sus hijos. “Me fui el Día del Padre del año pasado, así que ha pasado todo un año de cambios desde que los vi”.

“Avanzamos día a día con esperanza y oraciones”, dijo. “Tenemos mucho tiempo para criar a estos niños. Tenemos mucho tiempo para recuperar”.

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