Un buen día Dios Nuestro Señor dijo a San Pedro: "-Oye, Simón: mucho tiempo hace que no paseo la mirada por la Tierra, por el mundo de los hombres. Trae el anteojo largavistas y muéstrame lo que sucede allá". El celestial portero fue por el telescopio, lo fijó, y tras enfocarlo convenientemente el Señor se asomó a él. Lo que vio lo preocupó sobremanera. Vio a los campesinos de todo el mundo doblando la espalda en el fatigoso trabajo de la tierra. Unos, plantaban arroz en los fangales de la China; otros sudaban arando para sembrar maíz; unos más, de rodillas en el suelo, plantaban tubérculos variados. Todos sufrían agobios y penalidades. "-¿Qué es eso? -preguntó condolido el Señor-. ¿Por qué se fatigan tanto aquellos pobres?". "-Señor -le respondió con cierta vacilación San Pedro-. Fue orde