Le pregunta el niñito a su mamá: “¿Por qué amarraste a la criada?”. “Yo no la amarré -contesta extrañada la señora-. ¿Por qué me dices eso?”. Explica el pequeñín: “Porque acabo de pasar frente a su cuarto, y oí que le decía a mi papá: ‘¡Suélteme, señor; por favor, suélteme!’”... Llorosa y tribulada, Susiflor le informó a su novio que estaba un poquitito embarazada. “¡Pero, Susiflor! -se consterna el muchacho-. ¡Pensé que habías tomado alguna precaución!”. Responde ella: “No la tomé porque ya antes había tenido otro embarazo, y pensé que había quedado inmunizada”... El salaz sujeto le dice a la atractiva chica: “Hay hombres pesimistas, Rosibel, que piensan que todas la mujeres son livianas, frívolas, descocadas, ligeras y fáciles. En cambio yo soy optimista: espero que nada más tú lo seas”.