Dos siquiatras estaban platicando. Dice uno: "Jamás puedo dejar de asombrarme, estimado colega, al ver los intrincados recovecos del subconsciente humano, y la morbosa imaginación que se alberga en el cerebro de los hombres. Hago a veces ciertas preguntas a mis pacientes, y se sorprendería usted al conocer las respuestas que me dan”. "¿Por ejemplo?” -pregunta el otro. "Le diré -responde el primero-. Les pregunto cuál es la parte de nuestro cuerpo que tenemos atrás, más oscura que las partes adyacentes, y cuyo nombre, de cuatro letras, comienza con ce y acaba con o”. "El codo, claro” -dice el otro siquiatra. "Por supuesto -replica el primero-. En seguida les pregunto qué es aquello que las vacas tienen cuatro y las mujeres dos”. "Las piernas, obviamente” -contesta el otro. "Desde luego -adm