En el baile del pueblo un individuo nombró a una muchacha. Eso de “nombrar” significa que la invitó a bailar. A la mitad de la pieza el sujeto se dio cuenta, sorprendido, de que ella parecía hacerse más alta cada vez. "Perdóname -le dice con asombro-. ¿Por qué me da la impresión de que estás creciendo?”. Responde ella: "Es que tengo una pata de palo, y me estás dando las vueltas para el lado en que se desenrosca”... Llorosa y compungida la chica se quejó con su mamá. "Mami -le cuenta-, en la escuela todos me dicen que tengo aspecto poco femenino”. "No les haga caso mi hijita -la consuela con ternura la señora-. Ande, rasúrese y véngase a desayunar”... Ésta es una más de las historias de Ovonio Grandbolier, el mayor haragán del mundo, el más grande pigre, mayúsculo holgazán. Cierto día se e