Tres empresarios de éxito que estaban conversando. Le preguntan a uno: "¿Quién contribuyó más a tu éxito: tu esposa o tu amante?". "Mi esposa, desde luego -responde el exitoso ejecutivo-. Sus consejos me han ayudado siempre". Dice el segundo: "Yo atribuyo mi buena fortuna a mi amante. Ella ha sido mi inspiración para buscar metas más altas". Le preguntan al tercero: "Y tú ¿a quién atribuyes tu triunfo en el mundo de los negocios? ¿A tu esposa o a tu amante?". "A las dos por igual" -responde el interrogado. "¿Cómo es eso?" -se extrañan los otros. "Sí -explica el gran empresario-. Mi esposa creía siempre que yo estaba con mi amante. Mi amante siempre creía que estaba con mi esposa. Y mientras yo podía estar en mi oficina dándole duro a la chamba"... "Tengo un problema -le cuenta el maduro ej