El recién casado se sorprendió al ver que su mujercita, cuando ponía el bistec a freír en la sartén, le cortaba antes una punta de un lado y otra del otro. "¿Por qué haces eso?" -le preguntó extrañado. Contestó ella: "Así hace siempre mi mamá antes de freír un bistec". "¿Y por qué hace ella eso?" -insistió el muchacho. "No sé -respondió la desposada-. Le preguntaré". La señora dijo que hacía eso porque su mamá lo hacía también. Fue entonces la chica con su abuelita y le preguntó acerca del asunto. Respondió la ancianita: "Le cortaba al bisté una punta de un lado y otra del otro porque la cacerola que tenía era muy chica, y el bisté no cabía entero"... Otro recién casado se quejaba de las escasas habilidades culinarias de su esposa. Decía. "Entiendo que se le queme la carne, que se le queme