Contar el chiste más breve en lo que va del año tiene mucha gracia. También tiene su chiste narrar el cuento más rojo de cuantos en estos meses han salido aquí. Cosa nada sencilla es igualmente referir el chascarrillo de más dudoso gusto de los que en esta columneja han visto luz en el transcurso del año 2007. Pero sacar al mismo tiempo, y en un solo relato, "El chiste más breve, más rojo y de más dudoso gusto en todo lo que va del año" tiene mayor mérito, y su publicación debe inscribirse, si no en bronce eterno o mármol duradero, sí al menos con caracteres elzevirianos en los anales de la sicalipsis. Busquen mis cuatro lectores esa vitanda historia al final de este espacio, y explíquense por qué doña Tebaida Tridua, celosa vigilante de la moral de los demás, sufrió al leerla un soponcio,