Decía una señora: "-Mi esposo se parece a los gallos viejos". "-¿Cómo son los gallos viejos?" -le preguntaba una amiga. Y decía la señora: "-Nada más se les suben a las gallinas para que los paseen"... El joven esposo llega a su casa después de trabajar. Le dice su amante mujercita: "-Has de venir con hambre, Gerineldo. ¿Qué te parecería una buena cena?". "-Hoy no, Laureola -responde él dejándose caer en el sofá-. Vengo cansado, y preferiría cenar en casa"... Don Andrés Serra Rojas, maestro mío preclaro de Administrativo en la Facultad de Derecho de la UNAM, solía decir que el triunfo es como el bautizo: borra todos los pecados. Yo creo que en política el triunfo inaugura todos los pecados. Con frecuencia el vencedor repite los vicios y errores del vencido, y da origen así a su propio venc