Allá por los años cincuentas del pasado siglo un inmigrante italiano llegó a vivir en Nueva York. Su hijo, que ya se había establecido en la ciudad, lo llevó al Yankee Stadium a presenciar un juego de beisbol. Jamás en su vida había visto el italiano uno. Yogi Berra conectó un hit. "¡Corre, Yogi, corre!” -gritó entusiasmado el señor. Después llegó a batear Joe DiMaggio, y recibió base por bolas. Trotando con lentitud se dirigió a la primera base. "¡Corre, Joe, corre!” -empezó a gritar ansiosamente el italiano. "No debe correr, papá -lo corrige su hijo-. Tiene cuatro bolas”. "Ah, vaya -responde el señor-. Entonces que camine con orgullo”... Acompañada por su marido llegó doña Jodoncia al consultorio del sacamuelas del pueblo. Le dice con voz firme: "Necesito una extracción dental, pero trai