Chang y Eng eran hermanos siameses. Una mañana Chang le pregunta a Eng con disgusto: "¿Qué hiciste anoche? Me siento todo lacio, y muy cansado”...
El predicador estaba diciendo un sermón acerca de los temas sobre los cuales versan casi siempre los sermones de los predicadores: el pecado (con énfasis muy especial en los de la carne); el castigo (generalmente eterno), y la miserable condición de los humanos.
Casi una hora había hablado ya. (Como los predicadores hablan tanto de la eternidad, sus sermones muestran una franca tendencia hacia ella). Después de hacer un largo catálogo de los innumerables pecados que se pueden cometer, y de las terribles penas que aguardan a quienes los cometen, clama el predicador con sonorosa voz: "¿Qué más puedo decir, hermanos?”.
Se oye atrás una tími