
Beatriz recuerda siempre a su madre como una buena mujer que trabajó mucho para sacar adelante a sus tres hijos. (Fotografía de Ángel Padilla)EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH.- Hace seis años que la madre de Beatriz murió. Desde entonces, cada 10 de Mayo, acude a su tumba para no dejar escapar los recuerdos. Mientras lava la tumba y coloca flores, piensa en lo mucho que la quiso y en la gran mujer que fue doña Isidra.
Con flores, música, llanto y recuerdos, llegaron cientos de personas al Panteón Municipal Número Uno de Torreón, para visitar a las madres que ya murieron pero a quienes siguen queriendo como si estuvieran vivas.
Los ojos de Beatriz Marrero Ochoa se llenan de lágrimas, pero trata de contenerlas. Dice que su madre, doña Isidra Ochoa, fue un ejemplo para ella y sus hermanos. Siempre trabajó hasta el cansancio para que a sus hijos nunca les faltara nada porque no se casó, así que la responsabilidad del hogar era