Después de leer la reseña que el crítico de arte Pipo Lanarts hizo acerca de los 17 mil hombres y mujeres que se desnudaron en el Zócalo, a la prima Celia Rima, versificadora de ocasión, se le ocurrió este epigrama: "En palabras muy sentidas / comentó un señor ignoto: / ‘Ni la vez del terremoto / vi tantas cosas caídas’..."... Minucias van, minucias vienen, y las reformas torales que necesita este país siguen durmiendo el sueño de los injustos. Mientras muchas naciones avanzan en sus procesos de globalización, México no sólo retrocede: también va para atrás. No podemos romper las ligaduras que nos atan a viejos conceptos que ya tienen olor a naftalina. (Por eso yo no soy viejo concepto: no quiero oler a naftalina). Nuestra clase política no tiene clase. Los políticos siguen haciendo políti