La chica de provincia hizo rápidos progresos en la capital: a los seis meses de vivir ahí ya tenía departamento propio, coche del año, joyas y un estupendo guardarropa. Unas amigas de su pueblo fueron a visitarla, y muy admiradas le preguntaban cómo le había hecho. "-A nadie revelaré jamás el secreto de mi éxito'' -les respondió ella. Poco después, cuando iban por la calle, la muchacha resbaló y se dio un sentón. "-'¡Ay, Pirujina! -exclama con estudiada alarma una de las amigas-. ¡Ojalá no te hayas lastimado el secreto de tu éxito!... A esa muchacha le dicen "La Radiola''. Le echas dinero y te toca lo que quieras... "-Pronto será su cumpleaños, señorita Rosibel. Tomando en cuenta nuestra relación de afecto, ¿qué quiere que le regale?''. "-Nada, don Poseidón, no se moleste. Con que me mande