Hay en la Tierra pequeños paraísos que son anticipación del que las religiones prometen en el Cielo. Uno de esos edenes es la Isla del Padre, en el extremo suroriental de Texas. Historia tiene ese lugar hermoso, y ricas tradiciones, y bellezas de mar y tierra, y estilo propio, y propia personalidad. Un puente esbelto y elegante une a la Isla con Port Isabel. Ahí un antiguo faro dice de pescadores que ponen en la mesa de los visitantes los mejores camarones de este lado del mundo, y de los otros. En la Isla del Padre hay niños que hacen castillos en la arena, y hombres y mujeres que los hacen en el aire. Cuando el invierno llega, con él llega la gente que hace castillos de recuerdos. En el mar de la Isla habitan delfines en cuya piel de plata se reflejan el sol de los atardeceres y la pirot