Un muchacho le cuenta a su amigo: "Todas las noches mi novia me dice: ‘No me tientes la paciencia, Pitorro; no me tientes la paciencia”‘. Pregunta el amigo: "¿Por qué te dice eso?”. “No sé -contesta el otro-. Supongo que no le gusta llamar a las cosas por su nombre”... Dos maduras señoritas solteras iban caminando en la noche por un oscuro callejón. Una de ellas voltea hacia atrás y luego le dice muy apurada a su compañera: "Himenia, dos hombres de feo aspecto nos vienen siguiendo”. "Tranquilízate, Solicia -dice la otra. No hay motivo de preocupación”. "¿Por qué?” -pregunta la amiga. Responde la señorita Himenia: "Porque si son dos nos toca uno a cada una”... En el manicomio un loco gritaba en su celda con voz desgarradora: "¡Siete! ¡Siete!”. El director, intrigado por los alaridos, se aso