TORREÓN, COAH.- La Semana Santa del 2002 fue totalmente distinta a la de años anteriores para Sergio Garza Orellana. En aquella ocasión ?sacrificó? sus vacaciones, la posibilidad de un viaje a Mazatlán y las comodidades a las que está acostumbrado por irse de misiones a comunidades pobres de Parras, Coahuila.
La decisión para muchos de sus amigos fue extraña. Sergio, que estudia quinto año de preparatoria en la escuela Carlos Pereyra, no se arrepiente. Por el contrario, hoy sábado viaja nuevamente para vivir la Pasión de Cristo con los más necesitados.
?El año pasado descubrí muchas cosas. Aprendes a valorar lo que tienes, a tu familia, bienes materia-les, pero sobre todo a esas personas que a pesar de todas sus carencias económicas viven felices, con una paz y alegría que gente de aquí