
El debate sobre la despenalización del aborto en el Distrito Federal ha puesto de nuevo sobre la mesa la interrupción del embarazo y el castigo que debe darse a madres que toman esta decisión cuando se embarazan sin haberlo planeado. Pero la imagen de la clínica clandestina deja su lugar a la simple farmacia y un medicamento usado para la úlcera que puede también causar la muerte de un feto. Este es el testimonio de dos mujeres que gastaron mil pesos para hacerlo.
EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH.- “Miriam” y “Lucía” estuvieron embarazadas unas semanas, luego ya no. Abortaron. Hacerlo no significó ir a escondidas a una clínica clandestina a que les desgarraran las entrañas. Fue tan simple como ir a una farmacia.
Pero el trauma, el dolor, el sentimiento de muerte fue el mismo. En el