El trapecista del circo sorprendió a su mujer en brazos de Jack, el Hombre Gigante. Ella le prometió que jamás volvería a incurrir en infidelidad. Una semana después la encontró en ilícito connubio con Joe, el Hombre Fuerte. Ella juró que sería la última vez que incurría en adulterio. Pero una semana después volvió a hallarla en trance de pecado, ahora con Tiny Tin, el enano del circo. No pudo contenerse más el trapecista y prorrumpió en dicterios de gran peso: “¡Raposa! ¡Vulpeja! ¡Inverecunda zorra sin pudor!”. “¡Ay Volatino! -se queja ella con gemebundo acento-. ¡Ni siquiera tomas en cuenta que le he ido bajando!”... El empleado de la ventanilla le pide a Babalucas: “Deme su nombre y apellido”. “¡Ah no! -se niega el tonto roque-. ¿Y luego cómo me voy a llamar?”... Pirulina, muchacha con