
El llanto los salvó de morir y la bondad hizo posible que bebés abandonados por sus madres nacieran otra vez.
El Siglo de Torreón
Segunda y última parte
Sus primeras cunas fueron una canastilla de basura, un patio y una mochila. Ángel de Jesús, Primavera y Sofía Milagros, tienen algo en común: los tres fueron abandonados afuera de una casa cualquiera, pero su llanto los salvó de morir.
Cuando la enfermera de la Cruz Roja Paola Nájera Amador tomó a Primavera en sus brazos, no pudo evitar recordar a Ángel de Jesús, el bebé que dejaron adentro de una canastilla de basura en la colonia Parque Hundido de Gómez Palacio, el 23 de agosto de 2004.
El 21 de marzo pasado, Paola tomó en sus brazos a Primavera, a quien habían encontrado en el patio de una casa del ejido El Vergel, en Gómez