Pirulina conoció a Meñico en el asiento del automóvil. Quiero decir que lo conoció en el sentido bíblico de la palabra. Al terminar el trance la sabedora chica ve los zapatitos de bebé que colgaban del espejo del coche y le dice a su galán: “Son de tu medida ¿no?”... Declaraba un señor de edad madura: “Me siento muy bien. Para lo que batallo mucho es para levantarme”... Le anuncia el galancete a su dulcinea: “La vamos a pasar en grande, Rosilí. Tengo tres boletos para el futbol”. Pregunta ella, extrañada: “¿Para qué necesitamos tres boletos?”. Responde él: “Uno para tu papá, otro para tu mamá y el otro para tu hermanito”... Una joven y linda vendedora de bienes raíces hizo una cita con don Autumnio, añoso caballero, para ofrecerle un lote de terreno. Se retrasó un poco la muchacha, y cuand