Lord Bighorns, noble inglés, llegó de su cacería sin previo aviso, y al entrar en su alcoba vio que su mujer estaba in flagrante delicto con un desconocido. No dijo nada. Salió de su habitación y pidió a su montero que le trajera la escopeta y lo acompañara a la recámara. Llegan los dos, el montero ve lo que sucedía y tiende el rifle a su señor. Lord Bighorns toma puntería. Y le dice el montero en voz muy baja: “Recuerde, señor, que es usted un gentleman y un buen cazador. Tírele cuando se esté elevando”...
Don Canidio era dueño de un feroz perro buldog que atacaba a la gente aun sin provocación, por lo cual su amo lo mantenía atado con una correa. En cierta ocasión el perro se soltó y mordió a un vecino a quien su mala ventura hizo pasar por ahí en el momento en que el salvaje can se li