
En el desierto del sureste de Caohuila el futuro no es prometedor para los niños y jóvenes que habitan en los ejidos. La única opción que tienen los campesinos para ganar dinero en el desierto del sureste de Coahuila está en el tallado de la lechuguilla.
El Siglo de Torreón
Las alternativas de sobrevivencia en el desierto del sureste de Coahuila se extinguen a una velocidad preocupante.
La escasez de agua y alimento se conjugan con la miseria y el analfabetismo para poner a prueba todos los días a quienes todavía no han optado por emigrar a ciudades como Saltillo o, en la mayoría de los casos, como indocumentados a Estados Unidos.
El ejido Pilar de Richardson es claro ejemplo de que las políticas gubernamentales históricamente no han funcionado ya no para mejorar la calidad de vida de los niños y ancianos que ahí habitan, sino al menos para garantizar su sostenimiento.
“El campo es muy duro, oig