“Mi novio es un caballero -dice orgullosamente una chica a otra-. Me besa la mano”. “El mío tiene mejor puntería” -replica la otra-... En el apasionado trance de amor dice aquel sujeto a su amiga: “¡Escucha eso, Mesalina! ¡Son los latidos de mi corazón!”. “-Ojalá sean -responde ella-. Porque si no es que mi marido ya llegó y está tocando la puerta”... El Señor decidió castigar a los hombres por sus pecados. Enviaría sobre ellos un diluvio que acabaría con aquella mala ralea. Como quien dice, borrón y cuenta nueva. Había sin embargo un hombre justo: Noé. Le habló el Señor y le dio a conocer la catástrofe que se abatiría sobre el mundo. Le ordenó que construyera una arca y que subiera a ella con su mujer, sus hijos y las mujeres de éstos. Llevaría también en la nave a una pareja de cada espe