A su regreso de la luna de miel el recién casado le mostró con orgullo a su flamante mujercita la preciosa casa que había comprado para ella. La llevó a la sala, al comedor, a la recámara, y por último le mostró la cocina. “-Ay, qué bonito cuarto! -exclama ella-. ¿Para qué es?”... El granjero contrató a un peón que le aseguró que tenía mucha experiencia en cosas de granjas, sobre todo en el manejo de caballos. Al comenzar el primer día de trabajo llama el granjero al individuo y le ordena: “Póngale la silla a mi caballo”. Pasa media hora, y una hora, y el peón no llegaba con el caballo. Lo busca el granjero y le pregunta: “¿Ya le puso la silla al caballo?”. “Sí, patrón -responde el otro-. Le puse una del comedor, pero el maldito animal está terco a no quererse sentar”... Le regalaron una p