Nacional martes 3 de abr 2007, 9:52am - nota 4 de 15

Afromexicanos, una historia de discriminación

Por: EL UNIVERSAL/MÉXICO, DF.
Oaxaca, Guerrero y Veracruz son los estados donde vive la mayor parte de la población afromexicana y en donde aún prevalece la discriminación las condiciones de marginalidad, pobreza y exclusión.(El Universal)


Según un estudio de la UNAM, 73.9% de ese núcleo poblacional carece de servicios médicos;

95% de quienes trabajan no goza de vacaciones pagadas y 94.3% no percibe aguinaldo.

Morenos, negros, afromestizos o afromexicanos no son sólo palabras compuestas. Quienes lo son, conocen que su origen es de África, que fueron traídos como esclavos y que aquí en México se mezclaron con personas blancas e indígenas.

En Oaxaca, Guerrero y Veracruz, que es donde radica la mayoría de esta población, también saben que aunque han cambiado las cosas, prevalece la discriminación las condiciones de marginalidad, pobreza y exclusión.

Se evidencia con el hecho de que 73.9% no tiene derecho a servicios médicos, que de los que trabajan 95% no tiene vacaciones pagadas y que 94.3% no recibe aguinaldo.

Esto, según los resultados de una investigación llamada “Procesos de Construcción de identidad, condiciones de vida y discriminación: Un estudio comparativo de comunidades afrodescendientes en México”, coordinada por Julia Isabel Flores, del Área de Investigación Aplicada y Opinión del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

De acuerdo con el estudio en el que participaron integrantes de ese instituto como Mónica Maccisse, Florence Léze y Arturo Mondragón Lule, no tiene derecho a servicios médicos en Guerrero 80.5%; Oaxaca 63.5% y Veracruz 26.8%.

La pobreza, el olvido hacia esta gente y la ausencia de una adecuada educación e incluso la propia necesidad, también deriva en que exista un alto índice de mujeres adolescentes embarazadas entre 13 y 15 años. Veracruz, ocupa el primer lugar nacional en embarazos adolescentes.

“Las jovencitas salen de la secundaria y ya se van a trabajar de criadas con los riquillos de aquí o cerca, a Pinotepa o con su marido se van y ni la secundaria acaban”, según un testimonio recabado en El Ciruelo, Oaxaca.

Para la investigación se realizó una encuesta con 380 cuestionarios de hogar y de opinión. Además se realizaron discusiones con nueve grupos en los que intervinieron mujeres, varones, líderes y jóvenes en tres comunidades; se aplicaron 30 entrevistas de profundidad, entre otras cosas.

Los especialistas recogieron los elementos de la organización social (roles, reglas, precedentes y redes) que contribuyen a la cooperación y acción colectiva de beneficio mutuo.

Explora también, los valores, actitudes, normas y creencias que predisponen a la comunidad a realizar este tipo de acciones, señalando los elementos que las obstaculizan.

De ahí, se recoge el hecho de que en general, todos aceptan la denominación de afromestizos y saben que en la medida en que son una mezcla, los consideran que llamarse afromestizos es adecuado, aún más que afrodescendientes.

La mayoría opina que decirse negros no es despectivo en sí mismo, pero sí depende del tono en el que se diga. Morenos es la mejor palabra para nombrarlos. Cuando se autodescriben el color es el primer elemento que aparece para caracterizarse como morenos o afromestizos: piel oscura.

Las características físicas que señalan son: que tienen el pelo chino, el ser cuculustle, puchungo.

Resaltan las curvas de la mujer, su buen cuerpo y la nariz chata, piel, pelo y labios gruesos, son algunas de las cualidades físicas que, dicen, los distinguen.

Algunos afirman que se sienten negros no por el color, sino por los aspectos culturales de la raza. “La gente morena tiene un gran corazón por ser bullangueros, alegres, les gusta cantar y les gusta bailar, el negro se ve en la fiesta.

“Son sociables, amigables, deportistas entre lúcidos y fachosos y en general quieren ser el centro de atención. Somos expresivos y nos gusta decir lo que sentimos”.

Las propias mujeres asumen que quien manda es el hombre, dan por hecho que él es el que lleva el control en el hogar y en su propia sociedad, sienten como natural la obediencia hacia el varón.

Perciben entre las desventajas de ser afromestizos: el que no han sabido aprovechar la zona climática ni los recursos naturales que tienen a su alrededor.

Que a pesar de ser alegres y agradables, eso no ha servido para motivar a la comunidad para estar más organizados.

Coinciden en que por ser afromestizos y vivir en la zona en la que viven no tienen oportunidades de estudiar, tienen recursos económicos muy escasos y muy poco apoyo gubernamental.

No obstante, el 73.6% dice que ser negros es de mucho orgullo; poco 15.2%; nada 5.4%; otro 1.6% y no supo 4.2.

Entre las ventajas señalan la belleza y fortaleza física; buenos para los deportes; fortaleza sexual; buen carácter; buen gusto para vestir; alegría y amabilidad y capacidad de soportar climas difíciles.

Negros en México,

sin presencia en la

historia nacional

La discriminación silenciosa, que se combina con la “invisibilidad” de los negros mexicanos, lejos de revertirse, se acentúa. “Las minorías no tienen posibilidades, pues en toda sociedad son olvidadas y la de México no es la excepción”.

El sacerdote misionero Glyn Jemmott, quien trabaja en la localidad de El Ciruelo, municipio de Pinotepa Nacional, Oaxaca, resalta que de hecho “la conciencia de la negritud en México es muy reciente”.

No hay un número real de cuántos existen en el país, pero señala durante una entrevista que se habla del 2 al 9% de la población nacional.

“Lo que sí es una realidad es que falta mucho para que el afromexicano sea parte del diálogo, es el ausente e incluso, no figuran en el mapa”, dice.

Anallely Rodríguez Torres, junto a sus compañeras de estudio Anahí Torralba Loredo y Dania Bracamontes Salinas, coinciden en que una vez que terminen sus estudios, uno de los retos no sólo será irse a otro lugar a estudiar o trabajar, sino enfrentarse al rechazo y discriminación que enfrentan en las ciudades por ser negros.

“Nos ven mal, cuando llegamos a ir a otro lado se nos quedan viendo y nos dicen muchas veces: ‘esa cubanita’ o nos preguntan de dónde somos y no nos creen que somos mexicanas, pero sí nacimos en México, aquí en El Ciruelo”, comenta Anallely Rodríguez.

Anhaí y Dania intentan matizar lo que dice su compañera: “Si nos ven mal, pero también hay gente que dice que somos guapas, que tenemos buen cuerpo, que somos muy alegres y que bailamos bien”.

Aunque vuelven a reconocer que sus oportunidades son limitadas y la pobreza en la que viven es un factor preponderante. Por ello, muchos se van a otras ciudades o a Estados Unidos.

“Quisiéramos una mejor escuela, más espacios para que estemos los jóvenes, como una cancha de futbol rápido, una mejor biblioteca y que mejoren los servicios en nuestra comunidad”.

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