Llegó un señor de madura edad a la farmacia y preguntó al dependiente: "Perdone usted: ¿tiene Sex-Lax?”. "Querrá usted decir Ex-Lax” -lo corrige el joven. "¿Para qué es ese Ex-Lax?” -inquiere el señor. "Es para cuando usted anda constipado -le explica el dependiente-, y tiene dificultad al ir al baño”. "No, -reitera el señor-.Yo quiero Sex-Lax. Para eso que usted dice no tengo ningún problema”... El marido le pidió a su señora el cumplimiento del débito conyugal. Ella, como hacía casi siempre, regateó la dación correspondiente. Al escuchar la negativa el esposo profirió en una sarta de palabras compulsorias, conminatorias, deprecatorias, detersorias, hortatorias, incisorias, monitorias y suasorias. "¡Un momento! -lo interrumpió la señora, enojada-. ¡Conmigo poco y bueno!”. "Tienes la mitad