Un investigador de mercado preguntó a una señora si conocía el producto llamado Vaselina. La mujer dijo que sí, y añadió que ella y su esposo estaban muy familiarizados con su empleo. “¿Para qué utilizan ustedes la Vaselina?” -quiso saber el encuestador. Contestó ella sin vacilar: “Como auxiliar en la relación sexual”. El hombre tragó saliva, pues no estaba acostumbrado a respuestas así, tan explícitas y claras. Inquirió, cauteloso: “¿Podría explicarme el modo en que su marido y usted usan la Vaselina en la relación sexual?”. “Claro que sí -respondió muy natural la señora-. Untamos con ella la perilla de la puerta, y así los niños no la pueden abrir cuando mi esposo y yo estamos en la intimidad”... Himenia Camafría, madura señorita soltera, le preguntó a Celiberia Sinvarón, célibe añosa co