En los anales de Popocatzintli, pequeño pueblo del sur de la República, quedó registrado para siempre el celebérrimo caso conocido con el nombre de "El chaparrín verriondo". Sucedió que una mujer, extranjera ella, se presentó ante el juez local y se quejó de haber sufrido violación irreparable en su cuerpo, con pérdida total de la virtud. Pidióle el juez que declarara cómo se había suscitado el hecho, y ella narró que iba por un oscuro callejón cuando intempestivamente le salió al paso un individuo, y recargándola violentamente contra la pared, así, de pie como estaba ella, la hizo víctima de su lubricidad. Al juzgador le extrañó aquello, pues la dicha mujer era muy alta: medía más de 2 metros de estatura; parecía jugadora de basquetbol. Le preguntó si había reconocido al culpable. Ella di