L U N E S
Estoy seguro de que, igual que yo, la has visto en la primera página de la primera sección de “El Siglo” de hoy, llorando de miedo y muy asustada por todo lo que ocurre a su alrededor, incluido, seguramente, el estruendo de las bombas, de las que, en la foto, sólo se ve el humo de sus consecuencias; esta niña bien vestida y muy linda, de escasos tres años de edad, no sabe qué es lo pasa ni qué sobrevendrá, y menos todavía qué hacer para que todo aquello desaparezca, y eso la asusta terriblemente.
Nadie tiene derecho a asustarla de esa manera y, sin embargo, allí está, desvalida, muerta de miedo, sintiéndose, por primera vez sola, no obstante que, a un par de pasos está su madre, amparando entre sus brazos a sus hermanos más pequeños.
Si sobrevive a esta guerra q