¿Era falso o no el testamento de lord Fatrump? Corrían los primeros meses de 1955, y la señora Hype, secretaria y compañera sentimental del testador, presentó el documento a fin de que se hiciera efectivo. Dijo que lo acababa de hallar entre los papeles del difunto. Los familiares de lord Fatrump impugnaron el testamento; acusaron a la mujer de haberlo falsificado. El juez pensó que sólo la señorita Sheila Kill, detective privado, podía resolver el espinoso asunto. Ella leyó el testamento. En una de sus cláusulas había escrito el testador: “... Y mi más preciada posesión, el castillo que en Irlanda compró mi padre al término de la Primera Guerra Mundial, se lo dejo a mi fiel amiga Mrs. Hype en premio a sus servicios...”. La firma de lord Fatrump parecía auténtica; la letra igualmente parec