Al salir de la boda en la iglesia la feliz novia fue hacia uno de los jóvenes invitados, y después de volverle la espalda se levantó el vestido y le dio a ver su atractivo, profuso, bien redondeado y ebúrneo nalgatorio. Luego le dijo con acento vindicativo: "¡Para que veas de lo que te perdiste, idiota!"... El marido llegó a su casa y la mujer lo recibió con grandes gritos: "¿Qué horas son éstas de llegar? ¡Eres un sinvergüenza, un desobligado, un inconsciente, un hombre sin sentido de responsabilidad!". Iba a seguir la andanada de dicterios cuando se abrió la puerta de la calle y apareció una mujer más joven. El hombre le pide a la recién llegada: "Mi vida; por favor dile a tu mamá que no intervenga en nuestra vida familiar"... El conferenciante declara: "La luz viaja a 300 mil kilómetros