Un individuo que tenía el feo vicio del juego perdió en Las Vegas hasta el último centavo que llevaba para apostar. Pesaroso, se dio cuenta de que no le quedaba ni siquiera una moneda de 10 centavos que necesitaba urgentemente para ir al baño de paga que había en el local. Se vuelve hacia un hombre que jugaba al lado y le dice con tono muy doliente: "-Perdone, amigo: ¿no sería tan amable de darme 10 centavos para el baño??. Sin siquiera volver la vista el otro se los da. Va el tipo al baño y se encuentra con que alguien no había cerrado la puerta de uno de los compartimientos. El tipo lo usó sin tener que emplear su monedita. Regresa con ella en la mano, y movido por un impulso irresistible va hacia una de las máquinas tragamonedas y la echa en ella. ¡Milagro! ¡De la máquina sale un gran c