Ha llegado el momento de arreglar la vieja pared de adobe del corral. El albañil del rancho se dispone a colocar el ripio. Yo podría ayudarle, porque me sobran ripios, pero lo dejo solo en su trabajo.
Se queja al otro día: el adobe del muro está tan duro que se diría hecho de roca. A punta de cincel debe abrirlo para ir poniendo cada piedra.
Tiene más de 100 años esa tapia, me dice el más viejo de los viejos.
-Cuando yo era criatura esa pared ya era pared.
En la ciudad no usamos el adobe para hacer nuestras casas. Lo consideramos deleznable y efímero. Pero el adobe es tierra. ¿Algo dura más que ella?
Me acerco al muro del corral y en él pongo la mano. Siento su humilde fortaleza: a muchos hombres ha visto pasar, y él ahí está. Le pido al albañil que trate bien al antiguo tapial. Qui