POR RAFAEL IBARRA
EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH.- Cuando por algún motivo los riñones de una persona dejan de funcionar comienza el martirio para la familia y para el propio enfermo, acudir dos o tres veces por semana a la clínica 71 del Instituto Mexicano del Seguro Social para recibir terapia de diálisis o hemodiálisis es algo penoso para el paciente.
Mientras recibe este doloroso tratamiento surge en el paciente la esperanza de recibir un transplante y de esta forma poder retomar su vida normal, sin embargo, en estos tiempos es muy difícil conseguir un donador y cada día que pasa el enfermo sufre las molestias de este padecimiento.
Pocas personas tienen la fortuna de Ricardo Nauriza Jaramillo de 36 años de edad, quien contó con el apoyo de sus hermanos y en dos ocasiones ha re