Un agente viajero iba en su automóvil por un camino rural cuando de pronto el vehículo se detuvo: había sufrido una descompostura. Era de noche, llovía copiosamente y el hombre no sabía nada de mecánica. Vio a lo lejos una pequeña luz y fue hacia ella en medio del aguacero que caía. (Eso es lo que generalmente hacen los aguaceros: caer). Llegó a una casa y llamó con grandes golpes a la puerta. Apareció un sujeto con traza de granjero. Le dice el recién llegado: ?Señor, mi automóvil se descompuso. ¿Puedo pasar la noche en su casa??. ?Desde luego -responde el individuo-. Pero tendrá usted que compartir la cama con mi hijo, fornido mocetón de 20 años lleno de urentes ansias corporales e intensos rijos juveniles?. ?¿Con su hijo? -se desconcierta el viajero-. ¿No con su hija, hermosa muchacha d