Frank Sinatra es autor de una de las más bellas frases que se han dicho en la historia de los Estados Unidos, más bella y honda aún que cualquiera de las pronunciadas por Washington, Jefferson o Franklin. Cuando murió Louis Armstrong -si es que se puede hablar de muerte al hablar de alguien como Satchmo- Sinatra dijo estas palabras: "Louis Armstrong es un orgullo de su raza...". Y añadió enseguida: "La raza humana". En efecto, por encima de todas las diferencias raciales está la común pertenencia a la humanidad. Para los creyentes ese vínculo es fraterno, por ser todos los hombres hijos de Dios, y en consecuencia hermanos entre sí. No obstante eso, y a pesar de que el pueblo norteamericano tiene profundas raíces cristianas, corre por él una oscura vena de racismo. No nada más los americano