El cuento que sirve de limen a esta columneja es de tal laya que cuando lo leyó doña Tebaida Tridua, Presidenta de la Pía Sociedad de Sociedades Pías, se le inflamó el epéndimo y tuvo un ataque de lientera que la redujo a lecho y la tuvo varios días privada de las tres potencias del alma, y revueltos los cuatro humores corporales. Trata ese cuento de cierto mexicano que llegó a un rancho de Texas en busca de trabajo. "-¿Cómo llamarte tú?" -le pregunta el gringo. "-Agapito -responde el mexicano-, pero me dicen Pito". "-Bueno -dice el texano-. Tú cavar una zanja para tubería del agua". Poco después llega otro mexicano. "-Tú ¿cómo llamarte?" -le pregunta el granjero. "-Me llamo Juan" -contesta el otro. "-Bueno -indica el gringo-. Tú cavar una zanja con el Pito". "-Caramba, mister -se rasca el