¿Son demasiado rústicos los refranes charros que voy a poner más adelante? ¿Atentan contra el buen gusto urbano, o pecan quizá de impertinencia y zafiedad? Juzguen mis cuatro lectores por sí mismos. Yo digo que esos dichos son expresión de pueblo, y el pueblo pone siempre lo sustantivo del fondo sobre los adjetivos de la forma, y da más valimiento a la verdad que a las conveniencias y tiquismiquis citadinos. Además uno de esos adagios ilustra con paladina claridad la reflexión que haré para orientar a la República. Pero todo eso está más adelante. Y aquí, a manera de sainete, un cuentecillo inane... Astatrasio Garrajarra, el borrachín del pueblo, iba haciendo eses por la calle. Y zetas, y haches, y emes, y todo el alfabeto en general. Eran las 4 de la madrugada. Un gendarme detuvo al temul