Un señor preguntó el precio de una periquita en una tienda de animales.
"Cinco mil pesos'' -le informó el vendedor-. "¿Por qué tan cara?'' -se
sorprendió el señor. "Esta periquita es muy rara -le contesta el
hombre-.
Sabe decir maldiciones. Además pone huevos cuadrados''. El comprador,
pensando que sería divertido oir las maldiciones de la cotorrita, la
adquirió. Pero pasó una semana sin que la periquita diga una sola
profanidad. Volvió el señor a la tienda. "Oiga -le reclama al
encargado-,
usted me dijo que la perica que le compré dice maldiciones, y no ha
dicho
ninguna''. Responde el vendedor: "Espérese a que ponga el huevo''... Un
padrecito recién ordenado predicó su primer sermón en la parroquia. El
tema
de su homilía fue: "Qué es un pecador''. Una feligresa