Agustín Cabral Martell
SUBLIME TIEMPO ESTE
El cansancio de venir de tan lejos los hace adormecer un poco, sin embargo José y María se preparan para el gran momento, una hermosa sonrisa aflora en los labios de ella, se arrodilla y ora en silencio, es una larga plegaria que realiza con los brazos abiertos. José por su parte, echa unas cuantas varas al fuego, pues el frío nocturno es grande, atiende a María con la ternura adecuada a una princesa. Conversan un poco, José se dirige a orar con sus manos juntas y un rayo de luz de luna se cuela por entre una grieta del techo de esa cueva oscura, húmeda y la más apartada del pueblo. El pesebre es un bloque de plata bruñida de madera negra. La cueva se va transformando en un palacio en el que brotan encantos de aromas y perfumes. La luz que en