El anuncio de un recorte al presupuesto de las universidades hizo surgir de nueva cuenta el ya viejo conflicto teórico entre las universidades públicas y las privadas. Voy en seguida a proponer un modo de resolver ese aparente antagonismo. Antes, sin embargo, procederé a narrar un breve cuentecillo. Suplico a las universidades que me esperen... El hijo de Capronio le pregunta a su rufianesco padre: "¿Por qué, papá, si tú eres tan lampiño yo tengo bigote?". Contesta el vil Capronio: "Es que saliste a tu mamá"... Suele suceder que al comparar las universidades públicas con las privadas se adopte un criterio maniqueo según el cual la universidad pública es por esencia mala y la privada es por naturaleza buena. Desde luego ese criterio es falso: hay excelentes universidades públicas, como hay