País en vilo es hoy nuestro país. Malos mexicanos lo tienen en la zozobra y la inquietud. Por causa de ellos México es también ahora un país vejado. Lo lastiman y agravian las acciones de quienes por encima del bien de la Nación ponen sus mezquinos provechos, sus venganzas inútiles, su ciega cerrazón. La conducta de Andrés Manuel López Obrador es ya un caso patológico. Movería a risa este político si no fuera por su capacidad para inducir a otros a error y manipularlos a su conveniencia. Por su parte los extremistas del PRD son hombres y mujeres violentos, sordos a la razón y negados a toda ética política. Sus manifestaciones son únicamente el desahogo de una estéril rabia, pero con ellas hacen daño a este país, pues lo exhiben a la mirada del mundo como un pueblo en atraso incapaz de diri